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Un análisis profundo sobre los trastornos

Distimia

También se conoce como el trastorno depresivo persistente (TDP)

¿Qué es?

Algunas personas con depresión sienten síntomas intensos que van y vienen. Otros, tienen síntomas leves que duran mucho tiempo. La depresión es menos pronunciada, pero está ahí siempre, en el segundo plano de sus vidas. 

Esto se llama el trastorno depresivo persistente (TDP), o distimia. Personas con TDP sienten una depresión leve por un largo periodo – por lo menos 2 años para adultos, y 1 para niños y adolescentes. A diferencia del trastorno depresivo mayor (TDM), en donde una persona experimenta episodios severos que van y vienen, personas con TDP existen dentro un leve episodio por años. 

TDP es común con casi 6% del poblado estadounidense pasando por un episodio en algún momento, de los cuales 3% ocurrieron en el último año.

¿Cuáles son los síntomas?

La mayoría de los trastornos en el espectro de depresión tienen síntomas parecidos. A la hora de diagnosticar a un paciente, un doctor se enfocará en dos factores: cuánto tiempo duran los síntomas y cuán intensos son.

En el caso de TDP, la intensidad de los síntomas no es tan alta como la del TDM, pero sí están presentes por al menos dos años y a veces hasta más tiempo. A pesar de que el trastorno sea más leve, sigue siendo una condición seria que impacta considerablemente la vida de quienes lo padecen. Al diagnosticar, un médico querrá confirmar que los síntomas de la persona no se puedan explicar por otra condición médica o el uso reciente de drogas, y que no hay un historial de manía o hipomanía.

Los síntomas incluyen:

  • Estar decaído, deprimido, sin esperanza y triste 
  • Perder interés en casi todas o todas las actividades y hobbies que anteriormente eran divertidas
  • Luchar para sentir placer de actividades divertidas
  • Aumentar o bajar una cantidad de peso significante
  • Tener problemas para dormir (insomnio) o dormir demasiado (hipersomnia)
  • Sentir inquietud y agitación (agitación psicomotriz). Esto podría ser demostrado a través del golpeteo de los pies, hablar rápidamente o caminar de un lado para otro
  • Sentirse emocional y físicamente lento (retraso psicomotriz)
  • Sentirse fatigado casi todos los días
  • Sentirse despreciable, culpable o avergonzado
  • Luchar para concentrarse y terminar el trabajo
  • Tener pensamientos repetitivos sobre la muerte o suicidio
  • Enojarse o molestarse fácilmente

Muchas personas con TDP caen en una depresión severa en algún momento. Los médicos lo llaman una “doble depresión”. A veces, estos episodios pueden interferir en recibir una diagnosis correcta. 

¿Cuáles son algunas de las señales de alerta comunes?

El TDP puede ser difícil de reconocer en un ser querido porque los síntomas son continuos y menos pronunciados. Por eso muchas veces es conocida como “la depresión de alta funcionalidad”, y es considerada una condición poca reportada y poca diagnosticada.

Por ejemplo, una persona con TDP puede despertarse cada día e ir al trabajo, y hacerlo bien. Puede que tengan una vida social decente y que se mantengan activos. Pero por dentro, están luchando para sentirse bien. Hacen las cosas por inercia, pero raramente sienten alegría, entusiasmo o confianza en sí mismos.

Si crees que una persona en tu vida puede padecer TDP u otra forma de depresión, presta atención a cómo les va en otras facetas de su vida. ¿Parecen estar excitados sobre su trabajo o vidas sociales? Cuando están con otras personas, ¿dicen cosas que suenan negativas o que se auto-desprecien? ¿Se obsesionan con la perfección y se autocritican cuando las cosas no van como planeadas? Si es así, puede que estén luchando contra el TDP y deberías encontrar el tiempo para hablar con ellos sobre tus inquietudes. 

¿Qué causa este trastorno?

Como la mayoría de las condiciones mentales, no existe una sola causa del TDP. Muchas veces es la consecuencia de numerosos factores que se cruzan como los siguientes:

  • Genética: Ciertas personas son más propensas a desarrollar una depresión y las condiciones relacionadas si hay un historial familiar de problemas de salud mental.
  • Química cerebral: Los médicos saben que los neurotransmisores en el cerebro como la serotonina, dopamina y noradrenalina impactan nuestros niveles de alegría. El TDM u otras formas de depresión pueden ser causadas por un desequilibrio de estas químicas. Muchas veces los medicamentos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) son recetados con la esperanza de equilibrar lo química cerebral y estabilizar el ánimo. 
  • Hormonas: Los cambios hormonales han sido asociados con la depresión. Las personas pasando por la pubertad, menopausia o aquellos que padecen trastornos de la tiroides a menudo ven una conexión entre la producción/función hormonal y su estado de ánimo.
  • Estacional: La depresión estacional, la que antes se llamaba trastorno afectivo estacional o SAD, por sus siglas en inglés), a menudo se diagnostica durante los meses largos de invierno cuando las personas son menos activas, menos sociables y más fatigados. Esto puede dar lugar a sentimientos de aislamiento, desesperanza y apatía. Frecuentemente desvanece cuando cambian las estaciones.
  • Situacional: Eventos y ambientes traumáticos pueden hacer que alguien caiga en un estado depresivo. Por ejemplo, personas que viven en hogares abusivos a menudo luchan contra la depresión y ansiedad. También puede ser causado por situaciones que aumentan el aislamiento social, el estrés y la falta de confianza en sí mismo, como mudarse a un nuevo sitio, iniciar un trabajo difícil o vive en la pobreza.
  • Medicamentos: en algunos casos, la depresión puede ser un efecto secundario de un medicamento como los fármacos de fertilidad, quimioterapia y/o estatinas (fármacos que reducen el colesterol).

¿Cómo se trata?

Existen dos métodos principales de tratamiento para el TDM – medicamentos y psicoterapia. Un estilo de vida con hábitos sanos también puede ayudar. Mantener una dieta equilibrada, un horario de sueño de 8 horas, un régimen de concientización (como el yoga, la meditación o clases de arte terapia) y mantenerte físicamente activo pueden disminuir la intensidad de los síntomas. Sin embargo, para muchas personas con una depresión grave, estos ajustes no son lo suficiente para solucionar el trastorno.

Los ISRS, o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, son una forma de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar la depresión y ansiedad. Funcionan mejorando la actividad de serotonina natural del cerebro con la esperanza de aumentar los niveles de alegría y placer. Los ejemplos conocidos incluyen Lexapro, Prozac, Paxil y Zoloft.

Sin embargo, los ISRS no son los únicos tipos de antidepresivos. Opciones alternativas como los IRSN o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y norepinefrina, antidepresivos atípicos, antidepresivos tricíclicos e inhibidores de monoamina oxidasa (IMAO) pueden ser una mejor opción para algunas personas. En algunos casos, un doctor puede recetar un estabilizador del estado de ánimo o antipsicóticos además de un antidepresivo. 

La psicoterapia, también conocida como la terapia de conversación, frecuentemente es recomendada junto a o en vez del medicamento. Para casos leves de TDM, un doctor podría favorecer la terapia antes de acudir a los medicamentos.

Psicoterapia es un término amplio que se refiere a un rango de modelos y enfoques terapéuticos. La TCC (Terapia Cognitiva Conductual) y la TI (Terapia Interpersonal) son dos opciones populares para tratar los trastornos depresivos.

La TCC es una forma de terapia que desafía los patrones y conducta de pensar negativamente. Se basa en la idea de que nuestras actitudes impactan considerablemente la manera en que pensamos y comportamos. En la TCC, un terapeuta ayudará a que una persona reemplace los patrones y conducta de pensar negativamente con unos más positivos.

Por ejemplo, una persona con depresión se puede despertar y pensar “la vida es tan dura, no estoy seguro que vale la pena tratar.” La TCC les enseñará a reconocer que ese es un pensamiento inútil y a reemplazarlo con algo más productivo como “la vida se complica, pero yo tengo el poder para seguir adelante.” La TCC puede ser administrada uno a uno, o en grupo. 

Un tipo de TCC llamada la activación conductual es considerada una estrategia exitosa para afrontar la depresión. La activación conductual mejora el estado de ánimo aumentando las actividades positivas y gratificantes (como senderismo, ser voluntario o socializar) en la vida de una persona. Hacer esto les demuestra que sus experiencias tienen un gran efecto en cómo se sienten, y que priorizar los hábitos y hobbies divertidos puede mejorar su depresión. 

La TI es una forma de terapia que se enfoca en las relaciones interpersonales de las personas. Dicho de otra forma, las conexiones que tienen con las personas en su entorno. La TI se basa en la idea que nuestras relaciones personales, o la falta de ellas, son un factor principal de los niveles de angustia que sentimos. Se diferencia de la TCC en que esta reconoce los patrones de pensamiento interno y conducta, pero no se enfoca en ellos. Más bien, mira hacia los factores estresantes a las que una persona enfrenta en sus relaciones con otros, y espera que, abordando esos retos, la crisis interna disminuya. El objetivo de la TI es de minimizar los síntomas, mejorar el funcionamiento interpersonal y aumentar el sistema de apoyo de una persona. 

Es importante recordar que el plan de tratamiento es personalizado. Si estás buscando ayuda, asegúrate de trabajar de uno a uno con un doctor para crear un plan adaptado a tus necesidades. Solo porque un medicamento o terapia ayuda a que alguien se recupere, no quiere decir que será la solución correcta para ti. Nunca te sientas culpable de pedir ayuda, de tomar medicamentos o de ir a terapia. Cuidar de tu salud mental es algo productivo y valiente. 

¿Cómo puedo ayudar a un ser querido con Distimia?

Puede ser difícil saber cómo reaccionar cuando alguien a quien quieres no está bien. ¿Querrán hablar, o prefieren mantener sus experiencias privadas? ¿Los estarás alejando si tocas el tema?

No hay una respuesta sencilla a estas preguntas. Cada persona gestiona su salud mental de forma diferente. Dicho esto, todos queremos sentirnos amados y apoyados. Demostrarle a alguien que estás comprometido en su bienestar puede hacer un mundo de diferencia. He aquí algunas maneras de cómo hacerlo:

  • Edúcate: Infórmate sobre los síntomas, opciones de tratamiento y recomendaciones de vivir sanamente. Trata de comprender por lo que está pasando tu ser querido, así puedes estar preparado para tocar el tema. Esto también hará que seas un valioso recurso a la hora de encontrar un tratamiento.
  • Promueve vivir santamente: Dormir bien, comer comidas nutritivas, estar activo y limitar el uso de sustancias pueden marcar un punto de inflexión para alguien con TDP. Si están rodeados de personas que promueven este estilo de vida, son más probables a crear sus propios hábitos sanos. Prueba a inscribirte a una clase de fitness juntos o de cocinar en casa usando ingredientes sanos.
  • Aboga por el tratamiento: Pedir ayuda puede ser difícil. El estigma social a menudo no deja que las personas hablen de sus síntomas. Apoya a tu ser querido ayudándolo a investigar diferentes métodos de tratamiento o doctores en el área. Si quieren, puedes ir a algunas sesiones con ellos. Recuérdales que no hay nada raro con tener ayuda y que estás orgulloso de ellos por seguir adelante.
  • Escucha: Es común para las personas luchando contra la depresión de sentirse solos. Busca tiempo para tener conversaciones significativas. Pregúntales cómo están. Deja que hablen y asegúrate de no descartar sus emociones. No es tu trabajo de arreglarlos, solo de estar presente. Evita decir cosas como – “es solo una etapa” o “podría ser peor”. Muchas veces, personas con depresión están preocupados de ser una molestia y este tipo de lenguaje puede hacerlos sentir que esos miedos son verdad.
  • Consiente sus intereses: Puede ser difícil emocionarse por algo cuando estás en medio de un episodio depresivo. Si algo sí inspira alegría, como un juego, un programa de tele o un libro, pregúntales sobre eso. Deja que hablen. Participa si es posible. Tener una canal para diversión es importante. 
  • Sé honesto con ellos: No endulces la verdad de sus síntomas o evites ofrecer una opinión honesta. Tú quieres apoyar a tu ser querido, pero no consentir los hábitos negativos que su depresión quiere que formen. Ignorar las señales de alarma muchas veces hace que el problema sea más grande a la larga.
  • Sé paciente: No te lo tomes mal si se desquitan contigo, si no responden a tus textos o si se socializan menos. Ellos están luchando contra algo que es muy difícil superar. Su distancia no tiene nada que ver con la persona que eres. Sigue presentes para ellos aun cuando parezca que no ayuda en nada. Este simple detalle les dejará saber que tienen a alguien en su vida que se preocupa.

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