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Un análisis profundo sobre los trastornos

Trastorno de pánico

¿Qué es?

Un ataque de pánico es un episodio de miedo intenso que sucede rápidamente y causa niveles extremos de ansiedad. Pueden ocurrir en cualquier lugar y típicamente duran unos minutos. Durante un ataque, una persona puede tener dificultades en respirar, hablar y estar con otras personas. Hasta pueden llegar a pensar que les está dando un ataque al corazón o que se están muriendo.

No es raro tener algunos ataques de pánico a lo largo de tu vida. Sin embargo, algunas personas pasan por ellos continuamente. Desarrollan un miedo intenso de estos ataques y hacen un gran esfuerzo para evitar que ocurran. Esta es una condición en el espectro de ansiedad conocido como trastorno de pánico. Afecta casi a 3% de los adultos estadounidenses y es más común entre las mujeres que los hombres. 

¿Cuáles son los síntomas?

El síntoma principal del trastorno de pánico son los ataques de pánico recurrentes. Pueden ocurrir en cualquier momento – en el trabajo, en casa, en el mercado o en un bar. El síntoma secundario es la evitación. Personas con trastorno de pánico sienten miedo de cuando podrá ocurrir el siguiente ataque. Este miedo hace que eviten lugares, personas y situaciones que puedan desencadenar el pánico. Por ejemplo, alguien que tiene un ataque de pánico mientras maneja puede dejar de manejar por completo.

He aquí los síntomas de un ataque de pánico:

  • Una sensación de una catástrofe inminente
  • Sentirse desesperado o fuera de control
  • Miedo a morir
  • Ritmo cardíaco acelerado
  • Sudor
  • Náusea
  • Tensión muscular
  • Falta de aliento o cortas respiraciones
  • Escalofríos o sofocos
  • Temblores
  • Calambres abdominales
  • Dolor de pecho
  • Mareo
  • Entumecimiento o cosquilleo
  • Sentirse desconectado/a de la realidad (esto es disociación)
  • Miedo de morir o tener un paro cardiaco
  • Visión tubular

¿Cuáles son algunas de las señales de alerta comunes?

El trastorno de pánico se caracteriza por ataques de pánico recurrentes y altos niveles de ansiedad. Los ataques de pánico pueden ocurrir sin aviso o ser una respuesta a algo que causa estrés. Por esto, puede que un ser querido pueda mostrar cambios visibles en su apariencia y comportamiento. Puede que parezcan estar perturbados o nerviosos en ciertos ambientes. Puede que paren de hacer cosas que antes disfrutaban hacer. Hasta puede que seas testigo de un ataque de pánico o los inicios de uno mientras estás con ellos.

Pero a veces los síntomas son menos obvios. Personas luchando contra condiciones crónicas de salud mental pueden aprender a ocultar su dolor de otras personas. Es posible aparentar que están bien, mientras que estén enfrentándose a dificultades mentales en secreto. Es importante recordar que las condiciones de salud mental son enfermedades invisibles. Solo porque algunas personas muestran síntomas externos, no quiere decir que todos lo harán.

Si crees que una persona en tu vida puede tener un trastorno de pánico, presta mucha atención a cómo les va en diferentes áreas de su vida. ¿Están evitando situaciones específicas más? ¿Han desarrollado fobias nuevas o raras? ¿Están teniendo dificultades para hacer las cosas bien en el trabajo o escuela? ¿Socializarse se ha convertido más complicado? Si es así, puede que estén luchando contra un trastorno.

¿Qué causa este trastorno?

La causa exacta del trastorno de pánico es desconocida. Los médicos creen que hay un rango de factores que desempeñan un papel en su desarrollo, incluyendo:

  • La genética: Ciertas personas son más propensas a desarrollar trastornos de ansiedad si hay un historial familiar.
  • Circuitos cerebrales / químicas: Los trastornos de ansiedad han sido vinculados a actividad en un área del cerebro llamada la amígdala. La amígdala alberga la respuesta de lucha y huida. Se piensa que las personas en el espectro de trastornos de ansiedad pueden tener amígdalas hiperactivas o que fallan. Aprende más aquí. También pueden haber otros problemas, como hormonas de estrés que fallan (como el cortisol y la adrenalina) o sistemas disfuncionales de serotonina. Todos estos problemas son parte del eje hipotálamo-pituitaria-general - un sistema complejo de interacciones que ocurren entre el hipotálamo, la glándula pituitaria y las glándulas adrenales.
  • Un trauma del pasado: Se piensa que las experiencias traumáticas impactan la probabilidad de desarrollar trastornos de ansiedad más tarde en la vida. Por ejemplo, alguien que fue criado en un hogar turbulento puede ser más ansioso que alguien que fue criado en un hogar alentador.
  • Ambiental: Estar en ambientes de alto estrés por largos periodos puede provocar trastornos de ansiedad.

¿Cómo se trata?

Existen dos métodos principales de tratamiento para el trastorno de pánico – psicoterapia y medicamentos. Cambios al estilo de vida, como limitar el consumo de cafeína, hacer ejercicio con regularidad, dormir suficiente y el mantenimiento de un régimen de concientización (como el yoga o clases de meditación) pueden disminuir la intensidad de los síntomas. Sin embargo, para muchas personas con una ansiedad prolongada, estos ajustes no son lo suficiente para solucionar el trastorno.

La psicoterapia más popular para tratar el trastorno de pánico se llama la terapia cognitivo conductual (TCC). La TCC es un modelo terapéutico que desafía los patrones negativos de pensamientos y conducta. Se basa en la idea que nuestras actitudes impactan considerablemente la manera en que pensamos y nos comportamos. Durante la TCC, un terapeuta te ayudará a reemplazar los patrones negativos de pensamientos y conducta con unos más positivas, con el objetivo de gestionar mejor las preocupaciones y miedos.

Los ISRS, o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, son una forma de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar la depresión y ansiedad. Funcionan mejorando la actividad de serotonina natural del cerebro con la esperanza de aumentar los niveles de alegría. Los ejemplos más conocidos incluyen Lexapro, Prozac, Paxil y Zoloft. Otro antidepresivo popular utilizado para tratar el trastorno de pánico son las drogas llamadas inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN).

Una alternativa a los antidepresivos son los medicamentos anti-ansiedad conocidos como benzodiacepinas. Normalmente estos se usan para ofrecer alivio de la ansiedad de corto plazo y no es recomendado para personas que luchan contra el abuso de sustancias. Las píldoras conocidas como betabloqueantes también pueden ser recetadas para minimizar los síntomas de un ataque de pánico, como un ritmo cardíaco acelerado. No son consideras una solución de largo plazo.

Es importante recordar que el plan de tratamiento es personalizado. Si estás buscando ayuda, asegúrate de trabajar de uno a uno con un doctor para crear un plan adaptado a tus necesidades. Solo porque un medicamento o terapia ayuda a que alguien se recupere, no quiere decir que será la solución correcta para ti. Nunca te sientas culpable de pedir ayuda, de tomar medicamentos o de ir a terapia. Cuidar de tu salud mental es algo productivo y valiente. 

¿Cómo puedo ayudar a un ser querido con Trastorno de pánico?

Puede ser difícil saber cómo reaccionar cuando alguien a quien quieres no está bien. ¿Querrán hablar, o prefieren mantener sus experiencias privadas? ¿Los estarás alejando si tocas el tema?

No hay respuestas sencillas a estas preguntas. Cada persona gestiona su salud mental de forma diferente. Dicho esto, todos queremos sentirnos amados y apoyados. Demostrarle a alguien que estás comprometido en su bienestar puede hacer un mundo de diferencia. He aquí algunas maneras de cómo hacerlo:

  • Edúcate: Infórmate sobre los síntomas, opciones de tratamiento y recomendaciones de vivir sanamente. Trata de comprender por lo que está pasando tu ser querido, así puedes estar preparado para tocar el tema. Esto también hará que seas un valioso recurso a la hora de encontrar un tratamiento.
  • Promueve vivir santamente: Dormir bien, comer comidas nutritivas, estar activo y limitar el uso de sustancias pueden marcar un punto de inflexión para alguien con ansiedad. Si están rodeados de personas que promueven este estilo de vida, son más probables a crear sus propios hábitos sanos. Prueba a inscribirte a una clase de fitness juntos o de cocinar en casa usando ingredientes sanos.
  • Aboga por el tratamiento: Pedir ayuda puede ser difícil. El estigma social a menudo no deja que las personas hablen de sus síntomas. Apoya a tu ser querido ayudándolos a investigar diferentes métodos de tratamiento o doctores en el área. Si quieren, puedes ir a algunas sesiones con ellos. Recuérdales que no hay nada raro con recibir ayuda y que estás orgulloso de ellos por seguir adelante.
  • Escucha: Es común para las personas luchando contra la ansiedad de sentirse solos. Busca tiempo para tener conversaciones significativas. Pregúntales cómo están. Deja que hablen y asegúrate de no descartar sus emociones. No es tu trabajo de arreglarlos, solo de estar presente. 
  • Acompáñalos: Si ciertos ambientes les provocan un ataque, ofrece irte con ellos o de permanecer a su lado. Asegúralos de que todo estará bien. Mantén la calma, aunque sus niveles de ansiedad aumenten.
  • No les digas que se calmen: A menudo a las personas con ansiedad se le dice “supéralo”, “no te preocupes tanto” o “tranquilízate”. Estas frases descartan sus emociones y no ayudará a disminuir sus síntomas. Deja que se desahoguen sin juzgarlos.
  • Sé paciente: No te lo tomes mal si te atacan verbalmente, si no responden a tus textos o si se socializan menos. Ellos están luchando contra algo que es muy difícil superar. Su distancia no tiene nada que ver con la persona que eres. Sigue estando presentes para ellos aún cuando parezca que no ayuda en nada. Este simple detalle les dejará saber que tienen a alguien en su vida que se preocupa.

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